“Tenemos que aprender a ser nuestros mejores amigos, 
porque caemos muy fácil en la trampa de ser nuestros peores enemigos”. 
Roderick Torpe

"La persona más influenciable con la que hablarás todo el dia eres tú. 
Ten cuidado entonces acerca de lo que te dices a ti mismo". 
Zig Ziglar

"De todas las críticas que pasamos en nuestra vida, 
ninguna es tan importante como la que nos otorgamos a nosotros mismos". 
Nathaniel Branden

"Cambia tus pensamientos y podrás cambiar tu mundo".
Norman Vincent Peale

Con frecuencia solemos pensar que la autocrítica es un hábito saludable para nosotros. Al fin de cuentas, ser estrictos y evitar ser condescendientes hacia nosotros mismos nos enfoca siempre hacia el mejoramiento constante, hace que tengamos puestos los ojos en lo que nos falta antes que conformarnos con lo que ya tenemos.

Además, al ser estrictos con nosotros mismos y autocriticarnos constantemente, evitamos que otros nos hagan daño con sus críticas, malintencionadas o no.

Aunque esto tenga cierta validez -espero poder tocar el tema con más profundidad en un futuro-, la verdad es que la autocrítica COMO HÁBITO es más perjudicial que beneficiosa, especialmente cuando estamos interesados en robustecer la confianza en nosotros mismos.

Los peligros de criticarte a ti mismo
La auto-crítica puede ser más perjudicial de lo que crees

En los momentos en los que necesitas creer en ti mismo, sentirte poderoso y capaz, lo peor que puedes hacer es centrarte en los errores y en lo que estás haciendo mal. Hacer esto solo te deja paralizado y te impide desempeñarte bien en lo que sea que estés haciendo.

Al fin y al cabo, estás rechazando lo que haces bien y eso significa que valoras más tus fracasos que tus éxitos. Aunque las veces que caemos nos impulsan a crecer y a ser más fuertes, no olvides que te vuelves a levantar para lograr una meta, no para tener cada vez más destreza para caerte y levantarte.

Si crees que los fracasos son más importantes que los éxitos, te estás diciendo a ti mismo que es más importante no-fallar que hacer algo bien. Tu cerebro se acostumbrará pronto a esta forma de pensar y con el tiempo, si es que no te ha pasado ya, serás una persona inconforme, incapaz de disfrutar de tus logros, y lo que es peor, tu motivación bajará, estarás enfocándote en el fracaso, en la pérdida, en las faltas.

Harás las cosas pensando en no equivocarte y en cometer el menor número de deslices, tu energía se desgastará en hacer todo perfecto y al final, aunque hagas algo bien, siempre tendrás en mente lo que no salió tan bien.

Esto destruye muy rápidamente tu autoestima y la confianza que tengas en ti mismo. Ya no enfrentarás los retos con el ánimo de hacer algo bien, sino que siempre los verás en negativo, con el miedo y la ansiedad de no hacer algo mal.

Consejos para quererme más

Para que puedas entender mejor lo que estoy expresando, te pondré un ejemplo. Piensa en un futbolista que se autocritica todo el tiempo. Él pensará que está haciendo bien porque se está anticipando a las críticas de sus compañeros y de su entrenador. Después de todo, así sufrirá menos y a un tiempo, está encauzando su mente para que mejore, para que no confíe demasiado cuando las cosas salen bien, pues el exceso de confianza es tan perjudicial como la misma falta de confianza.

Sin embargo, cuando este deportista salga al campo, jugará para no perder, jugará para no cometer fallos. Se arriesgará menos, estará muy pendiente de no hacer faltas innecesarias, tratará de no perder el balón y de hacer pases perfectos. Jugará muy cuidadosamente, tratará de no fallar, hará todo lo posible para no lesionarse. Se sentirá satisfecho con no complicar el juego y estará menos implicado para que su equipo tenga una actuación positiva o ventajosa.

Además, será indeciso, porque estará pensando demasiado en qué cosas debe hacer a cada momento para no equivocarse. Pero su equipo necesita hacer goles, y si este jugador es un delantero o un volante, no tendrá la confianza necesaria para hacer jugadas peligrosas que puedan penetrar la defensa y le permitan a él o a sus compañeros marcar goles. El técnico notará la falta de confianza y lo sacará del partido. El jugador no hizo nada mal, pero tampoco hizo lo suficiente para ganar.

Cómo dejar la autocrítica y mejorar la autoestima
"El hombre se convierte en lo que el cree de si mismo. Si yo me mantengo diciéndome a mi mismo que no puedo hacer cierta cosa, es muy probable que termine convirtiéndome en incapaz de hacerlo. De forma contraria, si yo tengo la creencia de que puedo hacerlo, seguramente voy adquirir la capacidad de hacerlo inclusive si yo no pude hacerlo en el principio".  Mahatma Gandhi
La auto-crítica también puede hacer que sea más fácil para ti sacar excusas para todo. Te ayudará a concluir que eres insuficiente o poco talentoso, que no posees cierta destreza para hacer algo, y así te será más fácil alejarte del reto que enfrentarlo. 

Siguiendo con el ejemplo del futbolista, él sabe bien que no tiene lo que se necesita para ganar. Por ejemplo, tal vez sea malo para anotar. En este caso, precisamente, lo que le permitirá al deportista volverse bueno para anotar es tener la confianza de que puede hacerlo, así la experiencia previa le haya mostrado que no.

El problema con la auto-crítica en algunos casos es que es demasiado realista, demasiado lógica, demasiado metódica. Un soñador no puede ser un realista, una persona que desea trascenderse a sí misma no es lógica en el sentido estricto. La crítica se basa en lo que tienes actualmente, no en tus potenciales. Así, te llevará del punto A, que es seguro, a un punto B, que también es seguro. Pero si quieres emprender algo riesgoso, algo peligroso o muy difícil, la crítica no podrá llevarte hasta ahí. La confianza lo hará.

Cómo quererme a mí mismo

Tal vez puedas pensar en una situación en la que la autocrítica sea provechosa, pero si te habitúas a pensar en términos críticos y negativos, tu confianza necesariamente decrecerá. Y si aún no tienes la confianza que te gustaría tener al hacer algo, lo peor que puedes comenzar a pensar es en las cosas que no estás logrando.

Nada te garantiza que tu auto-crítica sea correcta o adecuada. Es muy posible que no tengas las herramientas para juzgar tu propio desempeño o tus propias capacidades, especialmente cuando estás haciendo algo nuevo o desconocido para ti.

Cuando te enfrentas a un desafío, debes orientar tu mente y tus emociones hacia el logro, el éxito. Debes sentirte capaz de superarlo, querrás sentirte hábil, capaz, suficiente. La autocrítica no te permitirá alcanzar ese estado mental, sino todo lo contrario.

Evaluarte a cada momento no es sano. Puedes autocriticarte, pero no volverlo un hábito. De hecho, ser críticos con nosotros mismos es algo muy provechoso, pero tienes que usar la autocrítica inteligentemente, de lo contrario, se volverá contra ti. Por ahora, lo que quiero que tengas en cuenta es que la auto-confianza y la auto-crítica no se llevan bien. Una debe prevalecer sobre la otra en una situación dada, no puedes sacar lo beneficioso de ambas al tiempo.

Tienes que elegir qué es más importante para ti dependiendo de la situación en la que te encuentres. En definitiva, la autocrítica es un arma de doble filo. Usarla sabiamente es algo muy complicado. Puede protegerte de las críticas destructivas de los demás pero también pueden llevarte a autodestruirte solo.

Los peligros de criticarte a ti mismo
"Acepta todo acerca de tí mismo, quiero decir todo. Tú eres tú y ese es el principio y el fin, sin disculpas ni arrepentimientos". Clark Moustakas
En los momentos en los que debes proyectar una imagen de confianza y seguridad, como en una entrevista de trabajo, practicando un deporte o hablando en público, mostrarte demasiado exigente y crítico contigo mismo no demostrará que eres una persona ambiciosa por el crecimiento personal, sino que hará pensar a los demás que eres una persona débil, que no está segura de sí misma y que no confía en sus propias capacidades.

Aun cuando estés en círculos menos formales, las personas interpretarán tu tendencia a autocriticarte en dos sentidos –lamentablemente, ambos perjudiciales-. O bien creerán que lo que quieres es recibir halagos y que las personas te contradigan hablando lo genial que eres y pensarán que es algo patético, que buscas inspirar lástima o consideración; o bien sentirán que proyectas una energía negativa, no te verán como una buena influencia, no se sentirán inspirados por ti y tu énfasis en ser cada vez mejor, sino que te evitarán para no contagiarse de tu mala vibra.

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No me interpretes a mal. No te estoy animando a que ignores tus errores. Todo lo contrario, si tienes la confianza suficiente, sabrás cuándo y cómo corregirlos. Sabrás aprender de ellos, pero no dejarás que se apoderen de ti.

Cuando te autocriticas con frecuencia, estás dejando que esas críticas te dominen, cuando lo ideal es que tú las domines a ellas.

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  1. muy interesante :D lo tomare cuenta y sobre todo lo pondre en practica !

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  2. "Un soñador no puede ser un realista" Me gusto mucho la frase, encierra bastante la idea de tu reflexión. Siempre es bueno reflexionar un poco pero no en exceso, a veces es mejor hacer las cosas incluso sin tanta emoción...

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