Los miedos internos pueden llegar a ser bastante perjudiciales porque son muy difíciles de erradicar y además, dado que están implantados a nivel personal, pueden convertirse en nuestro peor enemigo, aquel enemigo que sabe cómo pensamos y cuáles son nuestras dudas, nuestros puntos débiles, nuestro talón de Aquiles. Por esto, en esta oportunidad me gustaría hablar un poco de los miedos internos. Aquellos obstáculos que residen dentro de nosotros y no nos dejan alcanzar nuestro máximo potencial.

Lo primero que quiero decirte es que nuestros miedos internos pueden ser dominados. De hecho, será mucho más fácil para ti dominarlos antes que vencerlos. Si intentas vencerlos, gastarás mucha energía, estarás distraído y agotado constantemente. Lo que debes hacer es aceptarlos; y una vez que los aceptes y seas consciente de ellos, sepas cómo funcionan y por qué, lograrás controlarlos. Finalmente, cuando hayas domesticado tus miedos, estarás preparado para vencerlos.

Cómo superar los miedos internos




Como te iba diciendo, los miedos pueden ser muy personales, y en ese sentido, están ligados a momentos muy sensibles en nuestro pasado y cuando se activan, lo hacen actuando sobre nuestros puntos más débiles. Por esta razón son tan destructivos (¡y tan reales!). Sin embargo, los miedos tienen muchas formas de actuar y es urgente que te pongas a pensar cómo lo hacen en determinados casos. Por ejemplo, pueden robarte la energía: En aquellas ocasiones en las que te sientes sin energía y sin ánimos de trabajar, pensarás que estás “desmotivado”. Y aunque este sea el caso, en muchas ocasiones no son más que tus miedos actuando. Tus miedos te paralizan, te seducen de una manera tan efectiva que te hacen pensar que estás bien así, que no hay necesidad de intentar cosas nuevas, que todo el mundo debe quererte cómo eres, que no necesitas cambiar; después de todo, también tienes cosas buenas…

Otra de las formas en las que funcionan los miedos es la contradicción. Por ejemplo, decides emprender un proceso de mejoramiento personal y cada vez que tomas acciones al respecto, aparecen los miedos y te hacen pensar demasiado, te hacen preguntas y sugerencias engañosas para ponerte a dudar: “¿será que si funcionará?” “¿y si mañana no quiero?” “pero no tengo ganas de esforzarme justo ahora, mejor empiezo mañana, o la semana siguiente”. Y una vez que te han atrapado, buscarán la forma más poderosa de amarrarte a tu zona de comodidad. Te provocarán ataques de pánico, te pondrán ansioso, tímido, iracundo, avergonzado, perezoso, etc.

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¿Entonces, qué puedes hacer para dominar tus miedos?

Si has leído alguno de mis posts anteriores, lo que te diré a continuación te sonará bastante familiar. Y te digo esto para animarte, porque vas a usar las herramientas que has aprendido en este blog (o que vas a aprender, si decides leer las entradas anteriores) en otro contexto, y poco a poco comenzarás a entender la lógica detrás de las ideas que intento transmitirte.

Lo primero que haremos será retomar el tema del control de las emociones. Es posible definir el miedo como una emoción más (o como un conjunto de emociones); y en este sentido, una vez que conoces un poco mejor tu mundo emocional, también estarás más capacitado para lidiar con tus miedos. Lo más importante que debes hacer es reconocer el mensaje que tus miedos te están enviando y además, cómo funcionan en tu mente. Qué hacen y qué no hacen, qué tan fuertes pueden ser, cuándo son más fuertes, etc. Imagina que tus miedos son enemigos de guerra, y tienes que contratar espías, diseñar estrategias y conocer los puntos débiles del adversario para poder derrotarlo. Lo principal es conocer tus miedos como a la palma de tu mano, detallarlos de tal manera que sepas todo lo que hay que saber acerca de ellos (después de todo, son sólo tuyos). Así, nada acerca de ellos será una sorpresa para ti, y llegará un punto en donde seas capaz de anticiparte a tus movimientos.

A continuación te doy algunas pistas para comenzar a reflexionar sobre los efectos que tienen tus miedos en ti.

1. Algunos miedos te desconcentran. Sencillamente desvían tu energía y tu atención hacia cosas que no son importantes en un momento específico. Si estás hablando en público, te desvían del discurso que tienes que dar y te hace pensar en lo nervioso que estás (si no estás nervioso, en lo nervioso que deberías estar), en lo sonrojado que posiblemente te ves, si las manos te están sudando, o si estás agitando mucho los pies, etc.
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2. Algunos miedos lo convierten todo en algo personal. Te enfrentan a ti mismo y hacen de ti, tu peor enemigo. Si debes hablar en público, tus miedos te inundarán con pensamientos como “Yo nunca he sido bueno para hablar en público”, “soy muy estúpido para hacer esto bien”, “soy un perdedor y aunque me sepa todo el discurso, en algún momento meteré la pata”, etc.
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3. Algunos miedos te hacen más susceptible. Te sensibilizan al punto de que todo lo que hay alrededor te afecta. Y peor aún, te llevan a extremos. Por ejemplo, al hablar en público te emocionas demasiado y apenas puedes hablar con claridad o te ponen demasiado serio, haciendo que tu voz aburra a tus oyentes. Por supuesto, si cometes un error, tus miedos te harán demasiado reactivo y pensarás que por ese pequeño error que acabas de cometer, todo está perdido.
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4. La mayoría de los miedos te quitan seguridad y te hacen cometer errores estúpidos. En ocasiones los miedos son muy poderosos y pueden lograr todo lo que te he dicho hasta ahora. Primero te desconcentran, luego te atacan y luego hacen que cometas un error tonto, algo que no cometerías en condiciones “normales”. Te hacen olvidadizo, te apartan de tu zona de enfoque, etc.

Por supuesto, los efectos de los miedos son muchísimos y dependen de cada quien. Así que tu tarea es ponerte a pensar en qué hace cada miedo tuyo. Imagina que eres un detective y estás recopilando información sobre una persona a la que estás siguiendo. Averigüa todo sobre él y pasa al siguiente ejercicio.

Cómo superar los miedos personales

Ahora, me gustaría que intentaras el ejercicio de visualización que te he enseñado previamente. Escoge tu miedo más personal (el miedo al fracaso, el miedo al ridículo, el miedo a cometer un error o a decir algo tonto en público) y repite los pasos que previamente te he enseñado. A continuación te resumo lo que debes tener en cuenta (aunque te recomiendo que visites mis entradas anteriores si es la primera vez que visitas mi blog):

1. Busca un lugar privado, desconéctate de todos y de todo, y relájate.
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2. Elije tu miedo y crea una imagen que lo represente. Algo que sea significativo para ti y que generalmente asocies con ese miedo. Ten en cuenta todo lo que conoces acerca de ese miedo y trata de representar las características más sobresalientes (si no lo conoces lo suficiente como para formarte una imagen clara, estúdialo mejor). Por ejemplo, si tu miedo hace que te distraigas mucho, visualiza algo muy colorido, con muchos sonidos, muchas partes que cambian constantemente y que llaman tu atención y te molestan. O también puedes valerte de una imagen familiar, por ejemplo, un mosquito gigante revoloteando cerca a tus oídos.
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3. Añade sensaciones de los cincos sentidos a tu miedo: Ponle un olor a tu imagen (un olor apestoso o penetrante, por ejemplo), agrégale una textura particular (rugosa, lisa), sabores, colores y sonidos (un sonido agudo o irritante; o un sonido repetitivo y permanente).
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4. Ahora, comienza a jugar con tu miedo. Es una creación tuya, así que puedes hacerle lo que quieras. Hazlo muy pequeño, o píntalo con colores ridículos. Disminuye su tamaño y su intensidad. Haz lo que desees con tu miedo.
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5. Finalmente, imagina una situación concreta en la que debes enfrentar este miedo particular. Por ejemplo, imagina que vas a hablar en público (trata de agregar detalles muy reales aquí, por ejemplo, una exposición en tu trabajo o universidad, con compañeros reales) y justo antes de entrar al escenario, aparece tu miedo a hablar en público (usa la imagen que creaste para él) y comienza a atacarte.
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Después, visualiza cómo tú comienzas a dominar ese miedo. Justo como hiciste en el punto anterior, lo ridiculizas y lo haces insignificante. Lo dominas de la manera en que se te antoje. Ya no te ataca, no te molesta. Tú lo agarras entre tus manos y lo aplastas o le das un puntapié lejos de ti, lo que quieras.
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6. La próxima vez que te encuentres en una situación real en la que tu miedo pueda aparecer, adelántate a él y reproduce la pequeña película que acabas de inventar en tu cabeza. Te aseguro que tu miedo se hará un poco más pequeño.

Consejos para no dejarse llevar por los miedos

Si has seguido mis recomendaciones hasta aquí, estarás un poco mejor preparado “emocionalmente” para lidiar con tus miedos. Por lo menos, no estarás desprevenido cuando se manifiesten. Ahora, debes prepararte “intelectualmente” para enfrentarlos. Como pronto descubrirás (si es que no lo has hecho ya), suelo manejar un enfoque de dos niveles respecto a cualquier dificultad: El nivel emocional y el nivel más racional o intelectual. Si ignoras alguno de los dos niveles, estarás desequilibrado y tardarás mucho más cuando estés luchando contra tus limitaciones.

Por eso, a continuación te sugiero un par de ideas para que abordes con cabeza fría esos miedos que tanto te afectan.

1. Haz un reconocimiento y anticípate. Como te mencioné antes, préstale mucha atención a tus miedos para que puedas conocerlos a fondo. Cuando ya sabes cómo se manifiestan, puedes diseñar una estrategia que contrarreste sus efectos. El primer paso es disminuir sus efectos emocionales (eso lo acabas de aprender arriba).
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Después, implementas una estrategia especial que te haga centrar en lo importante de la situación (lo que debes hacer bien), que despeje los escenarios alternativos negativos (por ejemplo, que intentes conversar con una persona y ésta te rechace) y que te permita controlar la situación. La idea aquí es evitar dramatizar y exagerar lo que puede pasar y enfocarse en la situación presente.
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Las estrategias pueden ser muchas y muy variadas. Pueden ser algo tan simple como una postura corporal o puede ser algo tan complejo como una serie de pasos mentales. En futuras ocasiones espero presentarte algunas de estas estrategias.
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Lo que te puedo sugerir por ahora es que no solo hagas el ejercicio de visualización con cosas negativas, sino con eventos positivos posibles también. Así, crea una película en tu cabeza en la que estés concentrado y todo te salga bien, y reproduce esa película momentos antes de enfrentarte a la situación real.
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2. Cuestiona tus miedos. Analiza profundamente cada uno de tus miedos y ponlos entre signos de interrogación:

¿Por qué tengo este miedo especialmente?
¿Por qué en estas situaciones?
¿Este miedo es justificado?
¿Cómo llegué a crear este miedo?
¿Cómo puedo definir este miedo de otra manera?

Hazte todas las preguntas que quieras e intenta ofrecer respuestas alternativas (no las que ya conoces y las que te has repetido a ti mismo toda la vida). Si tienes miedo al rechazo, pregúntate si realmente lo que sucede es que tú te rechazas de antemano y lo que estás haciendo es proyectar lo que tu sientes y piensas acerca de ti mismo en otras personas. O si tienes miedo a hacer el ridículo, por ejemplo, al hacer un comentario, tal vez debas considerar la idea de que tú te sentirías ridículo porque ese comentario es ajeno a tu forma de ser, o simplemente estás intentando encajar forzosamente actuando como los demás esperan que actúes. O quizá el comentario es ridículo únicamente para ti, y no para los demás.

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Bueno, creo que ya te he dejado mucho trabajo por el momento. En el siguiente post te daré algunos consejos para que dejes de crear miedos internos de manera innecesaria. Así, vamos a atacar los miedos por todos los frentes posibles, dominamos los que ya tenemos (hasta que eventualmente se hacen tan pequeños que desaparecen) y también dejamos de crear nuevos miedos. Si no has encontrado algo útil para ti en lo que acabas de leer, te recomiendo este post sobre la construcción de la confianza. Después de todo, los miedos sólo se manifiestan en ausencia de confianza.

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Me gustaría que comentaran cuál es su miedo más grande. ¿Al fracaso? ¿Al rídiculo? ¿Al rechazo? ¿A hablar en público? ¿A conocer gente? De acuerdo con los comentarios, crearé un post especial sobre el miedo que sea más importante para ustedes.

Muchas gracias por leerme, y espero que mi opinión haya sido valiosa y les haya aportado algo.


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  1. hola me encanto el tema de los miedos ,el mio es miedo al fracaso equivocarme y lo que quiero en estos momentos sea una fantasia

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  2. Umm, el título de este post me llamó mucho la atención y creo que después de leerlo me siento muy relajada, la verdad, siento que las salidas que ofreces en este post son sencillas pero muy efectivas. Entré a este artículo porque hace poco me sentía muy mal y no fui consciente del por qué hasta que me vi repitiéndome "tengo miedo, tengo miedo" Siento que esto de acabar con esa agrupación de emociones es algo progresivo, pero me decidí empezar y creo justamente que es un gran paso.

    Veamos, creo que el mayor miedo que yo tengo es a que me rechacen, en lo que sea. Por eso, en muchas ocasiones no lo intento, y me designo a esa molesta zona de comodidad que me tiene molesta.

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  3. Después de leerte me puse a pensar en mis miedos más comunes y me dí cuenta que algunos de ellos son parte de grandes inseguridades y pues si, es obvio, pero siempre he creído que es normal que estén allí porque así soy. Pero, me doy cuenta que aquí se asoma uno de mis mas odiosos miedos y es el cambio, el desacomodarme, el fracaso si llego a hacer el cambio.

    Visualizando mis miedos o algunos de ellos me doy cuenta que siempre he tenido la opción de eliminarlos en x situación, sin embargo, soy muy emocional y me es difícil procesar cada situación que me pone ansiosa porque le temo al rechazo y al enfrentar que tengo ciertos problemas. Bueno para no alargarme mas, siempre he admirado tus ejercicios de visualización y me parecen una gran herramienta.

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  4. Yo necesito mucha ayuda...comence a estar con mi novio hace un poco más de 4 años, yo teniendo 15 años de edad. El es un poco mayor que yo. Los primeros meses fueron felices, y en general nuestra relación ha sido bella, sin embargo siempre ha estado marcada por mi constante inseguridad (Desde el principio). Desde inseguridad a que me dejaran, a sentir que me pudieran atraer otras personas, que el pudiera cambiar, o miles de otras cosas (son infinitos los miedos que he mencionado alguna vez). Es una gran gama de inseguridades distintas. El punto es que traté de "controlarlo" pero nunca supe hacerlo realmente, nuestra relación estuvo bien un tiempo pero aun ásí yo seguía así. Ahora decidimos tomarnos un receso, ya que necesito sanarme para poder estar con toda mi confianza y conocimiento de mí misma para poder tomar alguna decisión sobre nuestro futuro como pareja (e incluso sobre mi misma vida, que también está llena de confusiones). Por lo mismo necesito en este momento, alguna guía, algún consejo. Cuando llevabamos casi un año, empecé con los miedos más criticos, en donde sentía que tal vez, me podía aburrir de él, o que tenía que desaferrarme o cosas asi. No sé definir si esos miedos eran porque realmente me sentía así respecto a él, o eran porque simplemente me los inventé, por mi misma inseguridad divagadora. Ahora esas cosas del pasado revuelven mi mente en el presente, y necesito vivir en el ahora.

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  5. Tengo miedo a no respirar. Y siento q si no lo hago xmi sola me muero xq siento q el cuerpo no lo puede hacer casi solo necesito q me ayude con eso gracias es urgente

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  6. Sí aprendemos a superar nuestros miedos, cada vez que en la vida nos enfrentemos a circunstancias más difíciles, serán más fácil afrontar los temores que se presenten. Para lograr ésto necesitamos hacer cosas que se conviertan en nuestra motivación y al mismo tiempo nos ayuden a superar nuestros miedos. He aprendido que podemos vencer los miedos y seguir adelante.

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  7. Debemos de aprender a superar nuestros miedos y lo para eso es utilizar las frases de motivacion cortas.

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