motivación para hacer ejercicio

"Aquellos que dicen que algo no puede hacerse, 
suelen ser interrumpidos por otros que lo están haciendo".

"Es difícil vencer a la persona que nunca se rinde. 
Sé esa persona".

"Lo imposible sólo tarda un poco más".

Frases para la actividad fisica
El dolor es temporal, el orgullo es para siempre

En una oportunidad anterior te comenté a grandes rasgos cómo las diferentes teorías acerca de la adopción del ejercicio, podrían servirte como un modelo para que te motivaras mucho más a hacer actividad física, hacer ejercicio o practicar algún deporte. Además, te presenté un cuestionario sobre los aspectos motivadores del ejercicio para que pudieras encontrar razones efectivas y buenos pretextos para hacer ejercicio según tus respuestas del cuestionario.

Concretamente, me basé en la teoría acerca de las creencias en salud y te expliqué cómo la salud podría ser un factor motivante para ti. Por supuesto, no tiene que ser el único factor motivante, ni el más importante; pero puede servirte como una buena razón más para que comiences, de una vez por todas, a hacer algo por tu estado físico.

Si puntuaste alto en la categoría de salud del cuestionario, esto significa que es importante para ti adoptar el ejercicio como un comportamiento preventivo en salud -es decir, como un hábito que preserva y mejora tu salud física y mental-, aunque no te agrade hacer ejercicio.

Por supuesto, la forma en que evalúas la salud tiene que ver con tus características demográficas (tu edad, tu género y tu etnicidad), psicosociales (tu clase social y la influencia de los demás) y ambientales (medios de comunicación masiva, consejería médica). Así que incluí los motivos interpersonales para que se combinaran con tus motivos de salud. En otras palabras, combiné dos motivantes para aumentar su efectividad.

En esta oportunidad, combinaré las teorías de la acción razonada y la teoría del comportamiento planeado para brindarte más motivantes, más estrategias y más razones para que te decidas, de manera definitiva, a trabajar por tu cuerpo y a compensarle todo lo que él ha hecho por ti.

Por supuesto, no te aburriré con detalles tediosos sobre la teoría, simplemente te brindaré sus postulados y conclusiones generales para ofrecerte nuevas maneras de ver el ejercicio y tu motivación para hacerlo.

Cómo tener motivación para hacer ejercicio
El fracaso es solo la oportunidad de comenzar de nuevo de forma más inteligente.


Centra tu voluntad y actitud en los resultados favorables de hacer ejercicio 

 

Si eres una persona con una gran capacidad de control y fuerza de voluntad, y además te importan las opiniones ajenas, existe un modelo teórico que puede serte útil para adoptar la práctica del ejercicio físico. Se trata de una combinación de las "teorías de la acción razonada y el comportamiento planeado". De acuerdo con estas teorías, la combinación entre tu norma subjetiva, tu control conductual percibido y tu actitud pueden crear una intención positiva para que te ejercites:

A. Norma subjetiva


Esta norma es un producto de tus creencias acerca de la opinión de otros y tu motivación para simpatizar con esas opiniones. Por ejemplo, si las personas que te rodean creen que deberías hacer ejercicio (por ejemplo, un médico, el autor de este blog, tu mejor amigo, tu familia, etc.) y si tú te sientes inclinado a seguir sus consejos, tendrás una norma subjetiva positiva para hacer ejercicio.

Aunque no deberías hacer ejercicio por complacer a una persona que no seas tú mismo, desde la psicología podemos explotar tu tendencia a generar una buena impresión en los demás y recibir buenas críticas para que acumules nuevas razones para hacer ejercicio. Si puntuaste alto en los motivos interpersonales, ten en cuenta esta idea.

Después de todo, el reconocimiento es una necesidad humana significativa y la buena noticia es que puede usarse como un motivante muy poderoso en tu lucha por desarrollar el hábito de ejercitarte.

B. Control conductual percibido


Es la percepción que tienes de tu habilidad para controlar tu comportamiento. Es decir, si tú crees que tienes los recursos y las oportunidades para hacer ejercicio, estarás más inclinado a hacerlo. Si puntuaste alto en los motivos de superación personal, tendrás un control conductual percibido alto o estarás mucho más motivado a mejorar tu nivel de control actual.

De todas maneras, mi interés con esta serie sobre el ejercicio es aumentar ese control conductual percibido. A lo largo de todas las publicaciones, he enfatizado (¡y lo seguiré haciendo!) en los recursos y las oportunidades que tienes para hacer ejercicio.

Es por esta razón que a lo largo de todas las entradas relacionadas con la salud y el estado físico, te he liberado de excusas (no tengo tiempo, no tengo dinero para un gimnasio, no tengo energías, no me dan ganas de hacer ejercicio, etc.) y las he reemplazado con pensamientos positivos para re-estructurar tu actitud (puedes hacer ejercicio en un espacio muy reducido, sin necesidad de usar implementos especiales, con baja intensidad y en unos pocos minutos al día, etc.). Haciendo esto, he aumentado tu "control conductual percibido".

C. Actitud


Tu actitud está determinada por tus creencias acerca del resultado de tu comportamiento y la medida en la que valoras ese resultado. Por ejemplo, si crees que si haces ejercicio regularmente, perderás peso y te sentirás menos cansado, tendrás una actitud favorable hacia el ejercicio, puesto que estos resultados son algo que valoras mucho.

Por consiguiente, debes llenarte de normas subjetivas y actitudes positivas. Busca apoyo en las personas que te rodean y piensa en los resultados. Piensa en las cosas que más valoras (la opinión de ciertas personas y los resultados que obtendrías si hicieras ejercicio) y encuentra en ese valor una motivación.

En general, la mayoría de nosotros tenemos una actitud favorable hacia el ejercicio, aunque esta actitud a veces no es suficiente para que hagas algo al respecto. Mi interés en el blog ha sido aumentar esta actitud favorable llenándote de creencias acerca de los excelentes resultados de hacer ejercicio a nivel funcional, fisiológico, psicológico y sociocultural.

Tu trabajo consiste en seleccionar cuáles de estos resultados son importantes para ti (una buena capacidad atlética, un cuerpo sano, la reducción del estrés, la ansiedad y la depresión, el esparcimiento social, etc.), incluirlos en tu visión ampliada del ejercicio y hacer algo coherente con esos deseos y aspiraciones que tienes.

¿No me gusta hacer ejercicio?
Tú puedes hacer ejercicio aunque no tengas ganas.

3 ideas poderosas para que te motives a hacer ejercicio


En conclusión, siguiendo estos modelos psicológicos, las nuevas recomendaciones que tengo para ti son:

1. Centra tu atención en la opinión que generarás en las personas que te rodean

 

Piensa en lo felices que se sentirán por ti, la admiración que despertarás en ellos. Piensa en lo complacidos que se sentirán cuando noten los resultados de tus ejercicios.

2. No busques excusas. Busca recursos

 

Convéncete de que tienes lo necesario para hacer ejercicio. 

No necesitas ningún tipo de equipo y ninguna ropa especial (excepto el calzado). 
No necesitas mucho tiempo ni tampoco una rutina muy elaborada. 
No necesitas un nivel de energía exagerado
No necesitas ninguna bebida hidrantante especial 
No necesitas alimentos difíciles de conseguir para alimentarte bien cuando haces ejercicio.
No necesitas un nivel de motivación muy alto.
No necesitas esforzarte demasiado.
No necesitas estar solo pero tampoco necesitas estar acompañado. 
No necesitas empapar tu ropa de sudor ni fatigar tus músculos al extremo. 
No necesitas hacer ejercicio a cierta hora del día. 
No necesitas estar calmado, sin estrés ni preocupaciones.

Hacer ejercicio es algo muy mecánico, es algo que cualquier cuerpo puede hacer. Es algo que cualquier mente puede hacer. El ser humano está diseñado para el movimiento. Tus ancestros homínidos cazaban y recolectaban, usaban su cuerpo durante todo el día, sin importar las circunstancias, sin importar el estado mental, sin importar las inclemencias del clima o incluso el hambre. 

Por eso no necesitas un tipo de personalidad especial para hacer ejercicio, porque es algo básico, algo de lo que dependía nuestra superviviencia. 

No necesitas una mentalidad especial...
 
¡Solo hazlo!
¡Comienza! 
Tu cuerpo sabrá cómo hacerlo.

3. No intentes pensar en todas las cosas que tienes que hacer para lograr cierto objetivo

 

Es decir, no pienses en los sacrificios, en los esfuerzos y en los recursos que tienes que invertir. Piensa en las ganancias. 

No te enfoques en el trabajo, enfócate en el día de pago.

Piensa en el valor que le das a tu cuerpo, a tu autoestima, a tu bienestar físico y emocional. Y luego visualiza los resultados. A fin de cuentas, seguramente aceptarás que los resultados son más valiosos que el esfuerzo que debes hacer para alcanzarlos.


superación personal y autoayuda

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