En algunos momentos de nuestra vida, las razones para cambiar, la motivación y la planificación adecuada no son factores suficientes que aseguren el cumplimiento de ciertas metas. En algunos casos, se poseen la mayoría de recursos pero aún así no se logra avanzar, no se logra salir de la zona de comodidad.

Muchos confunden los buenos deseos, los sueños y los anhelos con los verdaderos propósitos y en este sentido, están fracasando antes de empezar. La voluntad necesaria para cumplir un propósito se basa en nuestra disposición, convencimiento y determinación para realmente cubrir esa distancia entre el deseo y la acción. Por eso he hablado antes de propósitos que sean importantes a nivel personal y cuya recompensa sea valiosa en muchos sentidos, de lo contrario, desfallerecemos antes de superar los primeros pasos.

"Sin disciplina, no hay vida en absoluto".
Katharine Hepburn


En esta publicación usaré un estilo más confrontativo para ofrecerte otro tipo de reflexión respecto al cumplimiento de tus metas y sueños más anhelados. Antes de que comiences a leer, debes tener en cuenta que la confrontación suele ser poco comprensiva y prejuiciosa. También generaliza demasiado y tiende a ignorar los puntos positivos y las excepciones. Además, con frecuencia recurre a exageraciones y juicios menos objetivos. Inclusive, hace juicios morales sesgados y en ocasiones, es denostativo, es decir, es peyorativo y puede ser considerado como insulto para algunos personas.

No obstante, estoy seguro que si nadie te ha confrontado respecto a tu falta de disposición y tu pereza, tú mismo lo has hecho en algún momento, así que las frases que siguen no son desconocidas para ti y no te tomarán por sorpresa. La confrontación funciona como crítica y sirve para derrumbar las barreras y pretextos que construimos para no tomar acción y cambiar algo. Sin embargo, su uso es limitado y debe ser muy cuidadoso, pues solo se aplica para sacudir mentalmente a las personas, pero no para ayudarlas a cambiar.

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No te preocupes, el estilo del blog no cambiará. Esta publicación es una excepción necesaria que tiene como objetivo ampliar la perspectiva y mirar desde otro ángulo el cambio. Su propósito no pasa de ser contemplativo y, en cierta medida, experimental. Así que espero ansioso tus comentarios al respecto.

Ya no más excusas ni pretextos




Creo saber lo que pasa contigo. Sencillamente, estás más seguro sin el esfuerzo, sin el riesgo, sin el miedo a fracasar o a ser juzgado. Te sientes mejor contigo mismo mejor si piensas que no tienes tiempo, que estás muy cansado o que tienes otras prioridades. Prefieres culpar a los demás, hacerte la víctima de lo que sucede a tu alrededor, redefinir tu negatividad y pesimismo en términos de realismo, buscar los errores ajenos y condenarlos antes que ver los propios.

¿Ese es tu mejor esfuerzo? ¿Es lo mejor que puedes hacer?

Me pregunto si eres capaz de dejar pasar otro año con los mismos rodeos y "peros" de siempre, si hasta aquí llega tu fortaleza mental.

Deja de usar tu inteligencia y conocimientos para autoconvencerte de que estás bien o que estás dando lo mejor que puedes, de que las personas te deben aceptar tal como eres, que antes debe cambiar el mundo y que la causa de los problemas está en otros o escapan a tu control. Repites en coro trampas mentales que te lavan el cerebro, diciendo "así soy, y tal vez así sea siempre, nunca podré cambiar".

¿Realmente crees eso? ¿Eso es lo que quieres pensar de ti mismo?

Deja de recurrir conveniente y astutamente al pasado para darle sentido a tu comportamiento actual y esconderte detrás de tus traumas y de tus experiencias difíciles.

Para ti resulta más sencillo quejarte, sentirte mal, llorar y angustiarte por las cosas que andan mal en tu vida, te pones triste y buscas que te consuelen, acudes a aquellos que refuerzan tu papel de víctima y te hacen sentir mejor aunque nada cambie. Articulas razones complicadas para darte permisos y hacer excepciones a tu esfuerzo, ideas condiciones perfectas que deben cumplirse o de lo contrario renuncias prontamente a intentar hacer algo por ti mismo.

¿Hasta cuándo tropezarás con tu mismo pie? ¿Cuándo dejarás de sabotearte a ti mismo?


Impones cláusulas, requisitos y restricciones a tus retos y desafíos, dependes de tus impulsos y los días en los que estás motivado, renuncias a la primera incomodidad que se presenta, mientes descaradamente al espejo hasta que comienzas a creerte esas mentiras, te refugias en fechas y momentos especiales para no trabajar por tus metas, como si existieran horas y días prohibidos para cambiar.

¿Qué recompensa has recibido por ser tan recursivo y hábil para encontrar excusas? ¿Cuántas personas realmente aceptan tus excusas?

¿Cuándo juntarás la valentía para abrazar la humildad para aceptarte y reconocer que puedes cambiar?

Si fallas el lunes, lo vuelves a intentar el lunes siguiente, como si el martes fuera un día menos importante o hubiese una regla inmodificable de que las cosas se empiezan los lunes o de lo contrario no se empiezan. Te ocupas inconscientemente de otras actividades menos importantes para luego tener una mejor excusa de por qué no hiciste nada, administras mal el tiempo, el dinero y otros recursos para que después no puedas ser juzgado por tu fracaso.

Eres sagaz y taimado: Con el discurso y las palabras elaboradas incluso llegas a convencer a los demás, pero créeme que nadie está impresionado con lo buenas que son tus excusas.

Deja de hacer uso de tu imaginación y creatividad para inventar excusas y justificar tu débil voluntad.

Eliges conformarte con tus logros actuales, posponer fechas y establecer vencimientos más largos, dedicarte al placer aunque sea excesivo y esté perdiendo el sentido en tu vida, quieres que los resultados se presenten de inmediato, siempre tienes afán y te impacientas con mucha frecuencia, diciéndote que lo que haces no está funcionando, así que abandonas tu esfuerzo y regresas tu "bienestar" habitual que tanto te gusta. En otras palabras, buscas el camino fácil y entrenas a tu cerebro para que cada vez sea más hábil para engañarte.

No obstante, no dejas de exigirle a los demás cosas que tú mismo no puedes cumplir, acudes a tu más profunda agudeza mental y psicológica para explicar tu falta de determinación, te conformas con el placer inmediato de no hacer nada o de hacer algo más divertido o tranquilo y estiras el tiempo pensando que en futuro va a haber más tiempo para todo, cuando usualmente sucede lo contrario.

Me pregunto si alguna vez te cansarás de tus excusas y comenzarás realmente a hacer algo por lo que tanto valoras y estimas. 

Después de todo, es más fácil diseñar excusas selectivamente porque no existe un castigo inmediato y temporalmente te alivias y eliminas el esfuerzo pero también la incomodidad que te produce no esforzarte.

¿Crees que cuando despiertes mañana serás una persona radicalmente distinta? 
¿Esperas que tus problemas económicos sean solucionados por la lotería? 
¿Crees que la pareja de tus sueños va a tocar a tu puerta justo ahora? 
¿Piensas que mágicamente va a aparecer en tu vida la disciplina, la constancia y el esfuerzo? 
¿Todavía esperas encontrar fórmulas mágicas para bajar de peso o resistir la tentación de comer alimentos poco nutritivos? 
¿Sigues añoando que tus malos hábitos y costumbres sean eliminados después de un mínimo esfuerzo? 

¿Aún sigues soñando?

Despierta. ¡Tu Cambio Es Ahora!


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Propósitos de año nuevo: Parte 6: La razón principal por la que fracasamos
Propósitos de año nuevo: Parte 7: Sé estratégico
Propósitos de año nuevo: Parte 8: No más excusas
Propósitos de año nuevo: Parte 9: Frases para motivarte
Propósitos de año nuevo: Parte 10: Objeciones



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  1. Debo decir que me encantó este post, me parece genial este tipo de "ejercicios", no está mal probar con otro estilo, y definitivamente son cosas que nos debemos cuestionar a menudo.

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    1. Muchas gracias por tu comentario. Me parece sensacional que te haya gustado el estilo y el enfoque de la publicación. Eventualmente publicaré más contenido de esta manera. Gracias por apoyar mi proyecto.

      Un abrazo.

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