Estrategias emocionales

Bienvenidos a la nueva sección de invitados, en la cual quisiera compartir con ustedes el conocimiento, las opiniones y experiencias de profesionales, coaches e invitados especiales interesados en el crecimiento personal.

Esta sección está pensada para difundir otras perspectivas, estilos y opiniones sobre los diversos temas del blog, para así ofrecerte puntos de vista diferentes y que tal vez se ajusten mejor a tus necesidades.

Nuestro primer invitado es el psicólogo Oscar Rodríguez, egresado de la Universidad Nacional de Colombia; quien ha querido escribir sobre la engañosa creencia de que nunca debemos rendirnos cuando queremos alcanzar nuestras metas.

Cuando perseverar no es la mejor opción


Cuando pensamos en aquellas actitudes claves para llevar una vida buena, es muy común que palabras como ‘perseverancia’ y ‘persistencia’ aparezcan de inmediato en la escena. Y no es extraño, pues se trata de actitudes altamente valoradas en diferentes culturas y contextos, y exaltadas tanto en las conversaciones más informales como en los discursos más oficiales.

Con seguridad, alguien nos ha dicho en algún momento que “lo que se empieza se termina” o que “no hay cosas imposibles, sino hombres incapaces”, frases que nos transmiten el mandato moral de ir hasta las últimas consecuencias después de habernos trazado una meta.

Imposible. Tu Cambio Es Ahora
Un ejemplo de la alta valoración de la perseverancia como potencial humano en la actualidad.
Tomada de: http://www.bion.es/p191_claves-para-no-abandonar-tus-objetivos

Nadie negaría que la perseverancia brinda una importante cuota de fortaleza ante las contrariedades de la vida, pero es necesario cuestionar que siempre sea tomada como la mejor opción. Eso fue lo que hicieron los psicólogos Charles Carver y Michael Scheier cuando los invitaron a escribir para una publicación sobre la psicología del potencial humano en el año 2007.

Titularon su artículo “Tres potenciales humanos” con el fin de exaltar junto a la perseverancia otras dos alternativas que hacen parte de la fuerza de nuestra especie: abandonar y crecer. Como no hay duda del valor de la perseverancia, dediquémonos a revisar el análisis que estos investigadores realizaron acerca del abandono de metas. (Sobre el crecimiento discutiremos en una próxima entrada.)

Si volvemos sobre las frases que mostramos en el primer párrafo, podemos comprender rápidamente el valor que tiene el hecho de abandonar en el mundo actual. Decir que “no hay cosas imposibles sino hombres incapaces” implica que, si una persona fracasa ante un propósito, las causas siempre deben buscarse en su débil carácter. En otras palabras, nos dicen que todo es posible y que si no lo hacemos es por considerarnos incapaces.

Pero todos sabemos que en ocasiones se nos presentan obstáculos bastante difíciles de superar, ante los cuales perseverar no tiene ningún sentido y más bien puede desencadenar consecuencias nocivas para nuestro bienestar. Es en esos casos en los que abandonar se convierte en una experiencia deseable y enriquecedora.

Consideremos un ejemplo.

Supongamos que desde nuestros años escolares hemos soñado con viajar y radicarnos en algún país lejano para estudiar y trabajar. Pero llegado el momento en que estamos preparados para hacerlo, alguien que amamos enferma gravemente. Ahora nos sentimos confusos, pues asegurar lo mejor para las personas que amamos es otra de nuestras principales metas, con un valor similar a la de viajar y estudiar fuera del país.

En esta situación, los valores modernos nos impulsarían a perseverar para cumplir nuestro sueño y, en el mejor de los casos, nos motivarían a pensar en algunas opciones que nos permitan continuar con el viaje asegurando que nuestro ser querido tenga los cuidados necesarios para manejar su enfermedad.  

El llamado a la perseverancia está ligado usualmente a creencias y valores que privilegian el logro individual sobre el logro común, la felicidad como el principal objetivo de la vida y la idea de que la travesía y la aventura son necesarias para evitar que terminemos siendo personas corrientes.

Pensemos con detenimiento en la siguiente imagen que ha circulado recientemente en redes sociales:

Frases para reflexionar Tu Cambio Es Ahora
"Llega un momento en que es necesario abandonar las ropas usadas que ya tienen la forma de nuestro cuerpo y olvidar los caminos que nos llevan siempre a los mismos lugares. Es el momento de la travesía. Y, si no osamos emprenderla, nos habremos quedado para siempre al margen de nosotros mismos." Fernando Pessoa.
Tomada de: https://es.pinterest.com/pin/522980575457332525/


¿Qué razones tendríamos para abandonar nuestra meta de viajar para quedarnos cuidando a nuestro ser querido? Continuar con el plan de viaje significaría generar varios perjuicios, pues nuestra presencia y apoyo serían cruciales tanto para la persona enferma como para las personas que integran la familia o el grupo. Incluso nosotros mismos podríamos caer en una pena y una culpa insoportables si algo fatal sucediera en nuestra ausencia.

Por otra parte, renunciar al viaje y hacer compañía a la persona enferma significaría perder posibles oportunidades que se abrían con el viaje y nos dejaría un sentimiento profundo de fracaso y frustración. Optar por irnos o quedarnos no es en de ningún modo algo sencillo. Realmente estamos en un dilema entre dos abandonos.

Pero con la visión que Carver y Scheier proponen sobre el abandono, podríamos aceptar más serenamente que dejar atrás alguna de nuestras metas es un proceso natural en el desarrollo personal y que además puede traernos experiencias deseables. Sin embargo, ellos resaltan que el abandono incluye dos aspectos: el esfuerzo y el compromiso con la meta. No basta con abandonar la meta, sino que debemos considerar cada uno de estos elementos para tomar la decisión óptima, es decir, aquella que nos aseguraría un camino más provechoso en diferentes niveles. Para entender esto, sigamos con el ejemplo.

Ahora supongamos que nuestra decisión final fue no viajar. Sin embargo, frente a esta elección son posibles diferentes escenarios. En uno de los casos, seguimos anhelando hacer nuestro viaje, pero hemos dejado atrás la realización de esfuerzos continuados para viajar, pues nos hemos concentrado en cuidar y apoyar a quien está gravemente enfermo. Lo que hemos hecho en este caso es abandonar el esfuerzo para lograr la meta, pero seguimos comprometidos con ella; nos sigue pareciendo muy valiosa, aunque no hagamos nada por alcanzarla.

Cuando esto sucede no estamos ante un potencial humano pues, en lugar de bienestar, sobrevienen sentimientos de molestia, desamparo y falta de sentido. No es de dudar que en estas circunstancias pasen por nuestra mente pensamientos del tipo “estoy perdiendo la oportunidad de mi vida, pero al menos estoy con mi familia”.

En otro escenario, hemos dejado de considerar el viaje como algo valioso (abandonamos el compromiso) y también hemos abandonado la idea de hacerlo. Pero una vez hacemos esto, hemos abierto una habitación con cuatro puertas.

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La puerta A nos lleva a un mundo en el que realmente no abandonamos la meta sino que la pospusimos para un momento en el que la situación de la persona enferma y la familia sea mejor. Continuamos haciendo esfuerzos, como ahorrar y prepararnos con mayor profundidad para la llegada al nuevo país. En este mundo los resultados son bastante positivos.

La puerta B nos conduce a un mundo en el que hemos dejado por completo la idea de viajar a otro país y hemos decidido plantearnos otra meta muy distinta, pero igual de valiosa. Desde nuestra infancia sentíamos un enorme interés por los deportes extremos, así que nos hemos vinculado a un grupo que realiza expediciones frecuentes a lugares en los que se practican estos deportes y se conocen paisajes extraordinarios. Según Carver y Scheier, aquí también tenemos resultados muy positivos. Tenemos esfuerzo y compromiso por una nueva meta.

En el mundo que se abre tras la puerta C también hemos abandonado la meta de viajar, pero nos hemos trazado metas más limitadas aunque relacionadas con nuestro viaje. Por una parte, nos inscribimos a un programa académico en nuestra ciudad de residencia y, por otra, estamos programando viajes a otros países para nuestras vacaciones. Esta opción nos da la sensación de estar cumpliendo los objetivos que teníamos en la primera meta y por esa razón los efectos son bastante positivos para nuestro plan de vida.

Pero si abrimos la puerta D encontramos un mundo vacío. En ese mundo no nos trazamos ninguna meta nueva y, por lo tanto, experimentamos que la vida es completamente inútil y nos sentimos profundamente solos, aunque hayamos decidido quedarnos acompañando a otros. Como las metas son la estructura que sostiene nuestra vida y componen buena parte del concepto y el valor que nos damos a nosotros mismos, si no nos trazamos metas alternativas habremos elegido la peor de las posibilidades.

¿Qué sucedería si hiciéramos un análisis similar pero suponiendo que decidimos viajar? Quizás encontraríamos más razones para quedarnos.

Si reflexionamos con detenimiento, podemos concluir que probablemente perseverar y abandonar no son polos opuestos. Como vimos en el ejemplo de las puertas, cuando abandonamos una meta y nos trazamos otras nuevas, en el fondo estamos poniendo en juego la perseverancia.

Estamos abandonando un camino, pero mantenemos la confianza en la posibilidad de construir una vida valiosa y gratificante y además hacemos esfuerzos concretos por lograrlo, abriendo nuevos caminos. Más allá de esta conclusión provisional, parece haber mayor seguridad al creer que Carver y Scheier nos han ayudado a hacer más comprensible el aforismo de Ralph Waldo Emerson:

“Abandonar puede tener justificación. Abandonarse no la tendrá jamás.”

Sobre el autor:

Oscar Rodríguez. Psicólogo Universidad Nacional

Oscar Rodríguez.
Psicólogo.
Universidad Nacional de Colombia.
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tu cambio es ahora



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  1. Me encantó el post, es un tema que pocas veces uno se detiene a considerar, sobre todo por que abandonar algo está mal visto, y muchas veces se asume como una debilidad, pero la perspectiva que se plantea es muy motivante y demuestra que hay varios caminos para una meta o para plantearnos otras nuevas.

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    1. Oscar Rodríguez5 de mayo de 2016, 22:36

      ¡Luisa-124, me alegra mucho que te haya gustado este post! Es un aporte muy valioso que creí importante compartir. Personalmente, me ha sacado de algunos líos y ha sido muy motivante, como tú lo dices. Y he visto que en mi trabajo profesional esta perspectiva ha ayudado a muchas personas a reconsiderar sus dificultades. Espero te sea de provecho en algún momento. :)

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  2. Me encanta leer este tipo de artículos, cuando parece que dejar algo es de perdedores. No soporto ese tipo de cabezonería tan mal entendida.

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    1. Gracias Ziortza por tu comentario. Evidentemente, un perdedor también puede ser aquel quien nunca se rinde, pues no tiene la inteligencia y la sabiduría para saber cuando desistir. La cultura del neoliberalismo y el capitalismo, así como las tendencias que alaban el éxito sobre la tranquilidad y la calidad de vida son muy responsables por este tipo de mentalidad.

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